Bienvenida

Mi verdad es sólo mía. Toma mis experiencias si así gustas, pero guíate por las tuyas, porque el Camino lo caminas solo. Se tu propio guía.


















lunes, 25 de julio de 2016

Qué encontrar en mi blog y qué no

Nunca me interesó ser maestra. Siempre fui y seré una entusiasta del aprendizaje, con sólo eso puedo llenar esta vida y otras muchas. No busques en mi blog orientación, consejos o que dicte cátedra. No sirvo, no me interesa. No es que me menosprecie o infravalore mis conocimientos, no te confundas. Simplemente trato a los demás como me gusta que me traten a mí, y odio los proselitismos y la obligación de tomar partido por una corriente, tradición o facción hasta la muerte. Muerte las pelotas, yo quiero vivir y lo mejor posible, además. Me reservo el derecho de admisión en todos los planos del conocimiento, y si sigo una corriente y me topo con algo que no me gusta, sencillamente no lo hago, por muy propio de esa corriente que sea. ¿Iconoclasta? Puede ser. O tal vez, no tanto. Todo depende de lo que consideres dogma de fe. Y en brujería, hay muchos dogmas, tantos como tradiciones, tantos como brujas pisamos dentro de un círculo y miramos al cielo.

Soy una mujer madura. He seguido antes otros caminos mágicos, deseché muchos, caminé algunos, le di la espalda a otros, desanduve más de uno una vez elegidos. Ahora estoy en el Cerco. Me siento en su borde y contemplo lo vivido, me siento cómoda. Llegar me ha costado más de la mitad de mi vida, y por ello lo valoro mucho. El cómo llegué no es importante, no fue diferente a llegar a otras formas de magia, sólo descarté lo que no me encajaba y seguí buscando, como hice siempre. Seguramente cuestionaré todo lo que aprendo del Cerco, siempre lo cuestioné todo, es mi forma de ser, mi naturaleza me impulsa a ello, como a no ser débil, a luchar por lo que quiero, a no conformarme, a pedir más, mejor, más completo. Encontrarás más de un sarcasmo, soy dual, como el Cerco que divide los mundos, puedo ser al tiempo buena y mala, triste y alegre. Puedo hacerte llorar y en un segundo, te morirás de risa. Soy así, como jugar en el Cerco, esquivando los ladrillos rotos, saltas, ríes, vuelas...puedes caer y morir si no tienes cuidado. Así es la Vida, se acaba un día, pero no tiene porqué ser hoy si eres listo. La Naturaleza nos crea y nos destruye y no se cuestiona el dolor. Eso es cosa nuestra. A Ella le importan por igual el conejo y el lobo, aún sabiendo que el lobo comerá al conejo, no condena al lobo. Le da al conejo la facilidad de reproducirse para que siempre haya conejos y el lobo coma. Ninguno vale menos, cumplen su función en el marco de su creación y mueren para dar más vida. Hay noche, hay día, y en el medio el Cerco que caminamos, piedras grises que nos muestran el aprendizaje de las cosas sin pre juzgarlas ni etiquetarlas. Hoy soy buena, mañana puedo ser mala. ¿Qué es ser bueno? Es todo tan cuestionable...

Aquí sólo vas a encontrar mis reflexiones de bruja curtida en muchas batallas. Si eres caminante del Cerco, a lo mejor me entiendes, a lo mejor no. Es posible que me entiendas muy bien aún sin haber abierto un libro de magia en la vida. Puedes pensar que enloquecí. No me importa. En serio. Una de las cosas más reconfortantes que aprendí es que no es tan importante doblegar el propio ego, es mucho más práctico saber ignorar los egos ajenos. Hay muchos egos inflados por ahí tratando de hacerte sentir inferior para creerse mejor, que cuesta no entrar en su juego. Yo no me creo más que nadie, pero menos, tampoco. Caminamos un tiempo el mismo camino, somos compañeros, no enemigos. Toma de mí lo que te sirva, está todo bien, pero no me condenes si no estás de acuerdo, no tiene porqué servirte mi aprendizaje, pero no por ello tienes derecho a menospreciarlo o a pretender saber cómo es llevar mis zapatos de bruja, porque son míos nada más, y sólo a mí me acomodan.

No pidas conocimientos, no pidas secretos, embrujos o ensalmos. No los vas a leer aquí. Busca tu propia fuente, esa no es mi función. Yo sólo voy a contarte mis reflexiones particulares, mis experiencias y mi forma de entenderlas. No tienen por qué serlas para ti, no tienen que coincidir con lo que opinen otras brujas, sólo las comparto porque son lo que te puedo dar, con toda sinceridad.


miércoles, 2 de septiembre de 2015

"De macrobios y otros bichos asquerosos"

Aunque seas ya una bruja con todas las letras, de cierta edad y con mucha experiencia, nunca dejas de ser humana. Y claro está, tu humanidad te hace susceptible a tener emociones, buenas y malas. Gracias a la dualidad, podemos percibir la belleza, la luz y la bondad. Por tanto, hay que aguantar también lo que trae el otro lado: tristeza, fealdad, enojos. Hasta aquí no os cuento nada nuevo, todos lo sabéis, no hace falta ser bruja. Lo que como brujas, no podemos olvidar es que existen entidades que se alimentan del lado oscuro de nuestros sentimientos, y no bajar la guardia.
Estas entidades se pueden manifestar de formas muy diferentes y sobre todo, son muy sutiles. Con los años, aprendes a mantenerlas alejadas de tu casa. Pero a veces, sales de ahí y te metes en lugares plagados de estos bichejos, y, si no estás atenta, alguno se irá contigo a casa y te meterá en algún drama. Y son listos los condenados, muy listos. Aprovechan cualquier dato, el más mínimo resquicio de irritación, para magnificarla. De forma que algo que, en momento normal, hubiera sido apenas un mínimo escozor, resuelto con una broma y a seguir, se convierte en un exabrupto que arrastra consigo los viejos recuerdos y resquemores que le tengas a la persona o situación, consiguiendo que te pelees con tu pareja o con un viejo amigo, o con tu jefe, o te tires en la cama con una depresión de caballo, por poner algunos ejemplos.
¿Cómo saber si una emoción es mía y totalmente mía, o me lo induce una entidad para hacerme desdichada y conmigo, a los que me rodean? Es complejo, porque todo empieza con un motivo real. Lo que no es real es la dimensión de tu reacción frente al hecho. Si la magnitud de tu explosión de llanto, o enfado es excesivo, ahí está el bicho. Como bruja debería llamarlos "bajos astrales, entidades..." pero personalmente, los llamo macrobios. Porque para eso soy Solitaria del Cerco y hago lo que me da la gana, incluso, bautizar a mis bichos como me place. Tú llama a los tuyos como gustes.
Conseguí ayer echar a la calle al que se me pegó el otro día, en casa de una pobre mujer, atormentada hasta la locura por decenas de ellos. Algunos, los detecté. A este hijo de madre no, y se me pegó. Se van fácil, sólo hay que darse cuenta y bajar los niveles de pena y enfado. Nunca está de más un bonito sahumerio. Lo pasas por toda la casa con tu mejor cara de culo y lo mandas al carajo. El tema es darse cuenta a tiempo y no permitir que se hagan fuertes. Porque fuertes te destruyen. No se lo permitas.